En casa con los abuelos

Por Diosmel Galano Oliver/Radio Camagüey. 
Abril, 2020.- Esto de estar en casa está sobrevalorado: comes cuando quieres, duermes a cualquier hora, te levantas con el sol en lo más alto del cielo y el televisor se vuelve tu mejor compañero.
Bueno, eso es un poco la historia de la cuarentena soñada porque cuando no tienes en el frío todo lo que deseas, las responsabilidades laborales se mantienen, el clima se pone caliente, te quedas sin suministros audiovisuales o tus abuelos están contigo todo el día las cosas son muy diferentes.
Y no lo digo porque me moleste compartir más tiempo con ellos, no pienses mal de mí que esos viejos son mi vida; pero cuando hay un campo de batalla en el hogar y eres la manzana de la discordia las cosas se tornan mínimo entretenidas.
Por ejemplo, llegan las 6:00 de la mañana y él empieza a deambular por todos lados -muchos años de madrugar ya son hábito-, no dice nada pero ya sabemos lo que quiere… entonces sólo queda acostumbrarse a despertar temprano, y el habitual regaño de mima por despertar el “niño”.
El resto del día abuelo parece empeñado en abrir un canal más profundo que el de Panamá entre su cuarto y el portal mientras a cada paso pregunta si no hay algo para masticar; y cuando hace escala en la sala resonga al no ver en la tele alguna película mexicana, programa humorístico o policíaco, y si encuentra puesta una novela o serie extranjera aguántate.
A sus 84 años los calmantes son su mejor aliado -ya sea en cocimientos, pastillas o ungüentos-, no entiende que sus caminatas hasta el parque se evaporaran por culpa de la COVID-19 o que con un teléfono y conexión a Internet se pueda hacer periodismo.
En el otro lado de la balanza esta mima, siempre atenta para resolver todas las necesidades en la casa. Media dipirona en la mañana y en la tarde para decirle adiós a cualquier presagio de dolor y darle una dosis de energía que muchos con unos cuantos almanaques menos envidiarían.
Abuelo me tiene un azadón y un machete esperando porque me decida a limpiar el patio y abuela me pregunta cada día qué prefiero para comer; abuelo me incluye en sus reclamos cuando quiere una victoria segura y abuela no pierde la costumbre de cuidarme el sueño aunque sea hoy ella quien requiera mayor vigilancia.
Esa es parte de mi rutina en los últimos meses, desde que una bronconeumonía nos quisiera arrebatar al pilar de la familia, el mismo que sin pretenderlo nos divierte cuando aprovecha las llamadas telefónicas de hijos y nietos para quejarse por la falta de suministros debido a la ineptitud de quien escribe: “y así quien va a recuperarse”.
Ellos son fruto de las épocas e ideas en las que crecieron, ambos tuvieron que cambiar muchos principios ante los cambios de los años pero mantienen en primer lugar a la familia sin dudarlo, aunque abuelo siempre diga la Revolución si alguien le pregunta.
Sin dudas la cuarentena va mucho mejor de lo esperado, ni un libro o audiovisual o sitio web sustituye este tiempo de amar a quienes siempre te han querido y cuidado, y de mantener a tus abuelos -a la familia toda- a salvo de la enfermedad que hoy sacude al mundo. (Foto: Radio Rebelde).

 

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