Artículos por casa… ¿qué pasa?

Caricatura: R C Serrano Prieto

Por Yadira Nuñez Figueredo/Radio Camagüey

Noviembre, 2020.- Era un reclamo de los camagüeyanos y aunque se dilató un poco en el tiempo finalmente la decisión de organizar la venta de productos de primera necesidad por viviendas -bajo la conducción de las organizaciones de masas en las comunidades- llegó para beneficio de muchos.

Y digo muchos porque con esta nueva medida los primeros “damnificados” son aquellos que ocupaban plazas fijas en los establecimientos comerciales para luego revender a precios exorbitantes el pollo, el aceite o el detergente por solo mencionar algunos productos de los más demandados por el pueblo.

Sin embargo, esta estrategia para nada constituye la solución al problema si tenemos en cuenta que a no todos los hogares llega de manera equitativa los mismos artículos, y todavía varios lugareños desconocen la fecha pactada para el esperado momento.

Como todo lo que empieza esta aplaudible iniciativa -que encuentra más seguidores que detractores- bien pudiera perfeccionarse, si es que el empeño es mantenerla para que al menos mensualmente las familias camagüeyanas tengan un respiro en medio de las limitaciones de productos alimenticios y de aseo que hoy enfrenta Cuba.

Pienso entonces en la posibilidad de acercar más la venta a las comunidades, pues conozco de personas -por solo citar un ejemplo- que viven en el reparto Garrido y han tenido que trasladarse a puntos de venta distantes como la tienda ubicada en las inmediaciones de la Terminal de Ómnibus.

Ha sucedido, además, que hay quienes se enteran a altas horas de la noche que al otro día les corresponde la compra, sin saber qué productos ofertarán o el precio estimado; y hasta de algunos que hicieron la cola por dos pequeños, muy pequeños, paquetes de galleta.

Y en este aspecto, considero que vendría muy bien equiparar al menos productos tan demandados como el pollo, el aceite o el detergente pues es esta una de las mayores inconformidades de quienes en su lugar reciben paquetes de salchichas o confituras.

Sería acertado pensar para un futuro no muy lejano en incorporar otros artículos de primera necesidad como crema dental, desodorante, champú, acondicionador, así como aquellos alimentos que hoy escasean en la red de tiendas en divisa y cuando aparecen -desafortunadamente ese fenómeno social que llamamos coleros, revendedores y acaparadores- son los primeros y tal vez los únicos que logran beneficiarse.

Con la apertura de las tiendas en Moneda Libremente Convertible se abrió una brecha entre estas y la red comercial en divisa, situación que incomoda a la mayoría que no tiene acceso a los productos que en variados formatos y cantidades excesivas aparecen en estos establecimientos para suerte de pocos.

De cualquier manera la idea es buena, el pueblo así lo reconoce y agradece que -a pesar de las colas que forman parte ya de la cotidianidad- estén garantizados por esta vía algunos insumos esenciales para la calidad de vida.

Sin embargo, una dosis de mejor planificación, organización y equidad en las ofertas pudieran perfeccionar una iniciativa que añoramos perdure en el tiempo para beneficio de quienes habitan la Ciudad de los Tinajones.

Conoce más de este y otros temas en la revista digital Entre Tinajones

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