Diálogo constante por la política cultural de Cuba

Por Diosmel Galano Oliver/Radio Camagüey

Abril, 2021.- En este día del año 2003, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz preside la última jornada del Comité Nacional de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), que sesionaba en el Palacio de Convenciones de La Habana.

La vanguardia artística y literaria de la Isla convocó a los hombres y mujeres de la cultura a expresarse con lucidez y espíritu de justicia en aras de nutrir a la conducta cívica y humanista de sus pueblos.

Tal actitud -consigna el llamamiento- es uno de los hechos más notables en estos días convulsos en los que se debaten problemas de vida o muerte para la especie humana.

La Cumbre de las guayaberas

La Organización de Estados Americanos (OEA) resulta uno de los mayores lastres del continente para el avance y desarrollo sostenible, pues como mecanismo regional sólo sirve para cubrir las espaldas del gobierno estadounidense.

Con una hoja de ruta tan servil al imperio, a sus propósitos de dominación y explotación, era claro que la Revolución Cubana no tendría cabida en ese órgano pues el respeto a las necesidades de las mayorías impulsaba el proyecto de la mayor de las Antillas, y eso ni en la década del sesenta del pasado siglo XX ni en la actualidad resulta lucrativo para políticos corruptos.

“Hace 64 años fue creada la repudiable OEA -escribió Fidel, el 13 de abril de 2012, en el artículo titulado La Cumbre de las guayaberas-. No es posible pasar por alto el grotesco papel de esa institución. Un elevado número de personas, que tal vez sumen cientos de miles, fueron secuestradas, torturadas y desaparecidas como consecuencia de sus acuerdos para justificar el golpe contra las reformas de Jacobo Árbenz en Guatemala, organizado por la Agencia Central de Inteligencia yanki. Centroamérica y el Caribe, incluida la pequeña isla de Granada, fueron víctima de la furia intervencionista de Estados Unidos a través de la OEA”.

Y acotaba el líder histórico de la Revolución Cubana: “Más grave todavía fue su nefasto papel en el ámbito de Suramérica”, donde la pasada centuria se utilizaban los golpes de Estados para cortar cualquier movimiento progresista.

En el siglo XXI no cambió mucho el modo de actuar del mecanismo regional, como eficaz guardián de los intereses norteamericanos desde el río Bravo hasta la Patagonia.

Un contexto en el que Cuba prefiere mantener su soberanía e impulsar proyectos como la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de América o el Mercado Común del Sur, en los que resulta premisa fundamental el desarrollo sostenible de las naciones, el respeto a la diversidad cultural y la preservación del entorno, entre otras miradas que resultan ajenas por completo a la Organización de Estados Americanos. (Con información de la ACN) (Fotos: Internet)

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