Para resaltar una ciudad donde la cerámica es patrimonio (+ Fotos)

La belleza viene del corazón y se derrama por los dedos del alfarero, Bernard Leach, ceramista inglés

Camagüey, Cuba, 2 jul.- Debido al esfuerzo de un grupo de integrantes de la filial agramontina de la Asociación Cubana de Artesanos Artistas (ACAA), entre otros, enriquece la memoria histórica de la organización la compilación periodística La piel rojiza del Camagüey. La cerámica, patrimonio de la ciudad.

El texto ha sido traducido por varias casas editoriales europeas al alemán
En la compilación (20 capítulos y 140 páginas), se incluyen más de un centenar de fotografías para resalta la labor del grupo de artistas afiliados a la ACAA y colaboradores; devienen apuntes para la historia de la cerámica en la también conocida como la Ciudad de los Tinajones.

Es una selección de trabajos publicados en distintos sitios digitales de Cuba y el extranjero, entre los que están el portal nacional de la UNEAC, Primicia Diario, CamaguebaxCuba, Prensa Latina, Turismoencuba.com, Radio Nuevitas y Radio Camagüey.

Camagüey es una región, en la que la cerámica tiene carta mayor de presentación, varias generaciones creadoras desarrollaron con maestría un oficio de herencia aborigen y retomado por españoles -fundamentalmente catalanes- con lo que aprovecharon las bondades de los yacimientos de barro existentes en la región.

El libro propone un encuentro con esos hombres que hoy hacen del barro piel de la ciudad rojiza de tejados y campanarios que desafían la infinitud del tiempo.

En la introducción a La piel rojiza del Camagüey… el prestigioso ceramista Nazario Salazar, afirma: «Convertido en contenedor de sólidos o líquidos, la utilidad del barro se hizo evidente de forma simultánea en fecha perdida en el tiempo, ya que, en su grado más simple, la cerámica no necesita de instrumentos sofisticados para su elaboración: bastan necesidad, ingenio y las diestras manos del hombre».

La Cuba precolombina también poseyó artefactos elaborados por obradores de diferentes culturas agro-alfareras, de lo que el colonizador ibérico dejó pocos vestigios al introducir, paralelamente a sus intereses depredadores, hábitos, gustos, obrajes ancestrales y costumbres que convirtieron a la villa de Santa María del Puerto del Príncipe en símil de las variopintas ciudades al estilo del siglo XVI europeo.

Precisa el también miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), que el 13 de marzo de 1516 arriba a Santa María del Puerto del Príncipe el primer alfarero peninsular a bordo del carabelón Osado, procedente de Sevilla. En el censo demográfico y socio-económico de 1519 ya se señala la alfarería nativa de Puerto Príncipe y desde finales de 1522 se exporta a través de la Casa de Contratación de Sevilla.

Puntualiza Nazario Salazar: «En la actualidad, mujeres y hombres del barro, fruto directo de la simiente plantada por el abnegado maestro alfarero de antaño, brindan a las más disímiles instalaciones y plazas de toda Cuba, la gallarda presencia de la pieza más significativa de nuestra cerámica: el tinajón, punto de partida para los hacedores de la actual cerámica camagüeyana, una valoración de cuya obra recoge acertadamente esta selección de trabajos periodísticos». (Texto y fotos Lázaro David Najarro Pujol/Colaborador)

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